El próximo jueves 20 de noviembre, el Teatro Patricio Lanusse será el escenario de un cruce artístico singular: “Raíces del Fuego”, un espectáculo que une dos expresiones declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: el tango y el flamenco. La propuesta nace del impulso creativo de Laura Pesarini, profesora de la Escuela de Flamenco Luna Roja, y de la cantante María Luisa González, quienes detectaron en ese diálogo profundo una potencia capaz de encender una nueva experiencia escénica en Tierra del Fuego.
La idea comenzó a tomar forma a partir de un recuerdo compartido. María Luisa había coincidido con Kuky Rey en la obra Mujeres de Lorca. Ese encuentro la marcó: “desde entonces pensé que quería cantar junto a ella”, confiesa. A partir de allí, la charla con Pesarini consolidó la intuición. Para Laura, la unión entre ambos lenguajes es natural: “me parece que ensambla muy bien el flamenco con el tango, por toda la carga emotiva que tienen, por la fuerza, por el carácter”. Esa intensidad tenía un nombre claro: Kuky Rey, referente indiscutida del tango en Ushuaia, quien aceptó sumarse desde el primer momento.

El regreso de una voz querida
La participación de Kuky Rey no solo aporta peso histórico: significa también un regreso. Tras algunos años enfocada en la actuación y atravesando problemas de salud, la cantante vuelve al escenario con el entusiasmo de un desafío personal. “Para mí estar arriba del escenario es mucha responsabilidad… pero para los que hacemos esto, el escenario es como el pulmón: si no podés subir cada tanto, te falta el aire”, reflexiona.
Kuky vive en Ushuaia hace 48 años. Nacida en La Boca en una casa rodeada de música, encontró en la isla un espacio fértil para crecer como artista y docente. Fue directora de la compañía Ushuaia Tango, con la cual se presentó en Brasil, Chile y distintos escenarios del país, representando además a Tierra del Fuego en el Teatro Nacional Cervantes y el Teatro Colón. En Raíces del Fuego compartirá escena con Rubén Nievas, pianista que fue alumno suyo de niño y que hoy considera su maestro. “La primera vez que él tocó para mí fue cuando vino Fito Páez a filmar acá con Pino Solanas. Él tendría 15 años… y ya tocaba como si lo hubiera hecho toda la vida”.
Herencias que laten
Tanto González como Rey comparten, además de la música, una raíz afectiva: ambas crecieron rodeadas de cultura española. María recuerda que la música ibérica “me mueve por dentro”, y que un tema de Lola Flores —Pena, penita, pena— fue su primer enamoramiento artístico. Kuky también revive imágenes familiares: “vengo de familias que cantaban mucho… flamenco, muñeiras, jotas. Desde muy chica canté esto, igual que le pasaba a ella”.
En ese puente cultural también aparece Laura Pesarini, cuyo camino comenzó por recomendación médica por su postura chueca, fue entonces que comenzó en la danza clásica y española. Más tarde, durante su etapa universitaria en Rosario, se encontró con el flamenco casi por accidente: “sentí que este era mi lugar, mi espacio para expresarme”. Al volver a Río Grande y no encontrar espacios formativos, comenzó a dar clases. Luego continuó capacitándose en España y Buenos Aires.
Un escenario en diálogo
“Raíces del Fuego” estará dividido en dos bloques, para que cada universo artístico conserve su identidad y, a la vez, permita apreciar los vínculos que los unen. En la sección flamenca participarán Laura Pesarini en baile, María Luisa González en cante y Santiago Ortega en guitarra.
Para Laura, el flamenco es diálogo puro: “es una comunicación única que se genera cada vez que uno sube al escenario. Ninguna vez es igual a la anterior. El guitarrista le da el pie al cante, el cante sugiere al baile, el baile toma la posta… y así nos vamos llevando entre todos”.

El bloque tanguero tendrá como faro el regreso de Kuky Rey, acompañada por Nievas. Para ella, lo que verá el público será una experiencia sensible: “van a ver historias del país. La gente tiene que ir a disfrutar, a sentarse, a ver qué ve… y creo que va a recargarse de energía”.
Un regalo de la vida
Con emoción, Kuky resume lo que significa volver: “el escenario es un regalo de la vida. Si las cosas se hacen con respeto y salen bien, la paga es el aplauso, que es maravilloso”. Y agrega una frase que sintetiza su vínculo profundo con el arte: “yo canto para mí, para sentir que si hago las cosas bien puedo regalárselas a otro”.